La orden religiosa de los Jesuitas
llegó a la Ciudad de Córdoba, en 1599 y la convirtió en el Centro
neurálgico de su tarea evangelizadora, pedagógica y misional.
En 1767, por la orden del Rey Carlos III, los Jesuíticas fueron
expulsados de este y de todos los territorios por entonces en poder de
España. Dejando sus huellas a través de construcciones.
La Manzana Jesuita, ubicada en la Ciudad de Cordoba, la Capital, entre las calles Obispo Trejo, Duarte y
Quirós, Caseros y la avenida Vélez Sársfield, fue donada, en
1599, por las autoridades del Cabildo a la Orden Jesuita, quienes
unos años antes habían construido allí, una ermita. Luego construyeron:
-La Capilla Domestica, que reemplazo a la
ermita, que era un exquisito santuario que abarcaba el actual hall de
ingreso de la Iglesia.
-La Iglesia de La Compañía, que se fue
construyendo en diferentes etapas, con la idea de armar una nave central
con estructura íntegramente de madera con forma de quilla de barco
invertida, a la que se agregaron a ambos laterales, dos capillas, la de
los Españoles a la izquierda, y la de los Naturales, a la derecha. En
1782, el obispo de Córdoba, traslado el colegio a la actual esquina y
reformuló sus estatutos para no dejar vestigios de la educación jesuita,
conforme a la orden del Virrey Vértiz.
- La Universidad, que los Jesuitas abrieron
sus puertas como el Colegio Máximo, en 1610, donde se dictaban
inicialmente las cátedras de Teología, Latín y una tercera
referida a Artes. El desarrollo de los emprendimientos rurales de las
estancias jesuíticas, se destinaba a mantener todas las actividades de la
manzana. Con la expulsión de los Jesuitas, quedo bajo la dirección de
los Franciscanos, luego al gobierno Provincial y finalmente al Nacional.
- El Colegio Monserrat, sucesor del antiguo
Colegio Real y Seminario Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat. Abrió sus puertas en
1693, ocupando la antigua casa de los Duarte, donde los primeros alumnos
eran internados en él, llevando una vida de tipo conventual, con
actividades y horarios rígidos y pasando sus vacaciones en la Estancia de
Caroya, muchos de los cuales provenían de los actuales países vecinos de
Argentina atraídos por la ya prestigiosa Universidad de Córdoba.
En el sótano funcionó la segunda imprenta del territorio del
Río de la Plata, por un año, hasta que la expulsión de la Orden obligó
a cerrarla.
En
1767 tras la expulsión de los jesuitas, la manzana fue asignada a los
franciscanos hasta que en 1853 regresa la Compañía.
Y en 1854 se nacionaliza
la Universidad y el Colegio Nuestra Señora del Monserrat.
En la esquina de Rivera Indarte y Av. Colón está la
Cripta del Colegio del Noviciado. Construida
en el siglo XVIII, es en realidad una iglesia subterránea que pudo usarse
o no como enterratorio. Entre 1720 y1740 el noviciado fue trasladado y el
edificio se destinó a Casa de Ejercicios de Hombres, función que se
prolongó hasta 1767.
Encontrara visitas guiadas gratuitas organizadas por la Municipalidad de
Córdoba, que salen desde la plazoleta ubicada frente a la Iglesia, de
Martes a domingos, a las 10:00, 11:00, 17:00 y 18:00 hs.
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Las Estancias Jesuíticas de Santa Catalina, Jesús María, Caroya, Alta
Gracia y La Candelaria. Esas estancias formaron parte de un gran proyecto
de producción destinado a sostener las instituciones religiosas y
educativas que fundó la Orden religiosa de los jesuitas en Córdoba, con
una floreciente producción agrícola, a diferencia de reducciones del
Paraguay y el norte argentino, cuyo propósito era la reorganización
social y educativa de los aborígenes.
El diseño de estas estancias se realizaron en base al tipo de conjunto
monástico instaurado durante siglos en Europa y luego trasladado a América:
una iglesia, cementerio contiguo, claustros para residencia de los monjes
y para talleres y vivienda de indígenas.
La Estancia
de Caroya, Es la primera estancia que organizó la Compañía de
Jesús por el año 1616. Fue utilizada como lugar de producción agrícola
y luego, como lugar de veraneo de los estudiantes. Posteriormente, la
casa se convirtió en Fábrica de Armas Blancas de la Guerra de la
Independencia (1814-1816) y Posta del camino Real para el ejército del
Norte.
En el año 1854 pasa a manos del gobierno nacional que en 1876 dispone,
bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, albergar a inmigrantes
italianos. Dos años mas tarde, los nuevos colonos ya instalados en los
cuartos de la estancia comienzan a organizar el poblado en las
inmediaciones cercanas al casco.
El lugar estaba formado por la típica casa colonial, con su patio central
al que dan todas las habitaciones, hoy convertida en museo donde objetos y
muebles dan testimonio de las diferentes épocas. La casa estaba rodeada
de arboleda y área de quintas, bajo el cordón de Las Sierras Chicas.
Se puede visitar la Estancia de Lunes a domingos de 9:00 a 13:00 y de
14:00 a 18:00 hs. Informes: 03525-426701
La Estancia Jesús
Maria, se encontraba en lo que era el Camino Real, a la Capital del
Virreynato. Fue fundada en 1618, siendo el segundo núcleo del sistema
productivo organizado por la Compañía de Jesús. Concentraba a los aborígenes
que eran asalariados y a cerca de trescientos esclavos, comprados en el
puerto de Buenos Aires, que llevaban la mayor carga de trabajo.
El conjunto se presenta hoy com complejo formado por dos unidades
existentes y otras dos ya desaparecidas: aquellas son el templo y la
antigua residencia .
Las partes desaparecidas correspondían a las habitaciones de indios y
esclavos, formados por verdaderos pueblos indígenas y por último los
campos de cultivo y pastoreo.
El lugar incluye la iglesia, con cúpula central ornamentada con relieves
que denotan las manos de los artistas aborígenes y una nave
abovedada.
La residencia, con patio principal que se encuentra cerrado en dos
costados por dos galerías de planta baja y alta, con entrepiso de bóvedas
y techo superior de cabreadas.
Los restos de los antiguos molinos y la bodega, ya que implanto la
vitivinicultura en estas tierras.
Luego de la expulsión de la Orden, la Estancia de Jesús María pasó a
manos privadas hasta que en 1941 fue adquirida por el gobierno nacional y
declarada Monumento Histórico.
A partir de 1946, funciona como Museo Jesuítico
Nacional. El interesantísimo museo permite, además de admirar
la gran colección de objetos artísticos y documentos de época, conocer
modos de producción y formas de vida propias de la estancia original.
Se puede visitar la Estancia de Lunes a viernes 8:00 a 19:00 hs. Sábados,
domingos y feriados de 10:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00 hs. Informes: 3525
420126.
La Estancia de Santa Catalina, se encontraba
formando una línea con la capital, que formaba el primer tramo del Camino
Real, el sendero que transitaban los conquistadores españoles para llevar
mulas y tejidos desde Córdoba hasta las minas de Potosí, Perú. Fue
fundada en 1622 y es la mas grande.
En la construcción de estas obras intervenían indistintamente los
arquitectos de la Orden que actuaban en el país, y que eran enviados por
la superioridad a trabajar donde su presencia era requerida.
La fachada de la iglesia, con sus altas torres rematadas en cúpulas de
graciosas curvas, y su portada en la que se nota la intención de ondular
el muro, denota la presencia de un arquitecto germánico, que habría
aportado el Barroco sur-alemán.
Sus claustros italianos,
formados con tres patios y locales anexos, donde el patio principal, es de
estilo manierismo italiano. En él se nucleaban las actividades de mayor
jerarquía, en tanto que otros patios, de diseño arquitectónico más
modesto, correspondían a funciones de trabajo manual y depósitos, con
los talleres en mampostería de piedra.
Uno de ellos está rodeado por una galería con pilares y zapatas de
madera, y otro, más alejado, muestra sus bóvedas sin revocar y estaba
destinado a viviendas de esclavos, denominándose la ranchería. Junto a
la iglesia, el cementerio, también dotado de una rica portada y restos de acequias y molinos, es sin dudas
una de las más valiosas joyas de la arquitectura colonial de este país.
Luego de la expulsión de la Orden, fue subastada por la Junta de
Temporalidades, permaneciendo en manos de cuatro ramas de familiares
descendientes hasta la actualidad.
Si bien en 1941 fue declarada Museo Histórico Nacional, para recorrer la
estancia hay que pedir permiso, ya que cerca de 60 habitaciones son
ocupadas por sus dueños. En lo que antes era la ranchería de indígenas
y esclavos, hoy se erige una pulpería campestre, donde se puede comer
rodeado de artesanías y antigüedades.
Este espléndido conjunto se halla situado en un paraje casi
salvaje.
Se puede visitar la Estancia de Martes a domingos, de 10:00 a 13:00 y de
14:00 a 18:00 hs. Informes: 03525-421600
La Estancia de Alta Gracia, se
encontraba a 36 kilómetros de la ciudad. Esta estancia se fundo en 1643.
Tuvo producción textil, aunque la agricultura y la ganadería hayan sido
la especialidad de la casa, especialmente el comercio de mulas.
Estaba formado por una iglesia con fachada barroca colonial, en el ala
sur, residencia con sus patios y locales anexos, el obraje, destinado
principalmente a la producción textil, la carpintería, ruinas del
molino, horno, acequias un dique artificial utilizado para el riego de los
cultivos y la iglesia.
La
iglesia constituye un caso atípico en el país: en primer término por su
fachada sin torres, con su perfil compuesto por curvas interrumpidas una y
otra vez, que hacen pensar en un barroco italiano tardío, y el reflejo de
este perfil en una elegante forma del atrio; en segunda lugar, y esto es
bastante insólito en toda la América hispánica, por las características
del crucero, que se forma por un ensanchamiento de la nave central,
aproximando así la planta a un esquema oval y, además, mostrando al
exterior un volumen limitado por planos suavemente curvados, en lugar de
la usual terminación plana. La cúpula que se eleva sobre este
seudo-crucero no es muy peraltada, y acompaña de ese modo a la delicadeza
general del diseño volumétrico.
En 1810, luego de la expulsión y de sucesivos propietarios particulares,
toma posesión de la Estancia don Santiago de Liniers, antiguo Virrey del
Río de la Plata. En 1910, don Juan Manuel Solares compró y loteó las
tierras de las inmediaciones de la estancia, dando origen a la incipiente
ciudad de Alta Gracia.
En 1941, el casco de la Estancia de Alta Gracia, fue declarada monumento
histórico nacional
Ahora es la iglesia parroquial de la ciudad y en la residencia funciona el
Museo Nacional, Casa del Virrey Liniers, el obraje pasó a ser una escuela
secundaria, el tajamar, un centro de recreación y paseo, y sobre las
tierras de producción se construyeron diversos barrios.
La
estancia se encuentra ubicada en el corazón de la ciudad de Alta Gracia,
frente a la plaza central, a 36 Km. al sudeste de la ciudad de Córdoba
por la ruta provincial Nº5.
Se puede visitar la Estancia de De martes a viernes de 9:00 a 13:00 y de
15:00 a 19:00 hs. Sábados, domingos y feriados: de 9:30 a 12:30 y de
15:30 a 18:30 hs. Informes: 03547-421303.
La Estancia La Candelaria, se
encontraba a 220 kilómetros de la ciudad. Esta estancia se fundo en 1683.
Llegó a ser el mejor ejemplo de un establecimiento serrano productor de
ganadería extensiva, fundamentalmente mular, destinado al tráfico de
bienes desde y hacia el Alto Perú.
Esta estancia, a diferencia de las otras, tubo que enfrentarse con el
asedio de los malones, es por eso su tipología la ubica entre medio de un
fortín y una residencia con santuario, con murallas perimetrales y una única
puerta de acceso.
Estaba formada por una capilla, con líneas austeras que sobresale por su
espadaña barroca que contiene tres campanas y al lado de su entrada, un
pequeño recinto con un orificio permitía mantener la guardia frente a
los malones, incluso durante el oficio religioso. La residencia y los
locales anexos, la ranchería de los esclavos, construida por simple
apilamiento de piedras con techo de paja, corrales, molino y
acequias.
Una vez expulsados los jesuitas, la Junta de Temporalidades dispuso su
fraccionamiento para sucesivas ventas. El casco de la Estancia de La
Candelaria fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1941.
Se puede visitar la Estancia de Lunes a domingos de 9:00 a 18:00 hs. La
estancia posee un albergue con 16 plazas. Informes: Dirección de Cultura:
0351-4333425 y Dirección de Turismo: 0351-4348272.
También es digno de visitar el museo de la Estancia
Jesuítica San Isidro Labrador constituido por la Iglesia, la
residencia y las bodegas, que conservan la magia de las construcciones de
la época.
A unos 4 kilómetros de allí, en el camino hacia Santiago del Estero o
antigua ruta a Potosí, está la la Posta de Sinsacate,
construida en 1709. Se sabe que perteneció a los jesuitas, aunque
posiblemente haya sido un puesto o dependencia de la estancia de Jesús
María, que fue albergue de notables figuras de la historia.
En su capilla fueron velados los restos del Brigadier Juan Facundo
Quiroga, asesinado en un paraje cercano.
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