El Rincón de los Chicos

Cuentos. Capullito de amor


Hay juguetes especiales ¿cuántos juguetes tiene un nene? Los que le regalaron en el  cumple, el que le trajo Papá Noel, los que se compraron con los ahorros, los que le dejaron los hermanos más grandes, pero siempre hay alguno especial.

Lucía tenía uno así, era un oso que su abuela Tatita, le había hecho

(sí, lo había hecho), no lo compró en ninguna juguetería, con una tela, unos botoncitos para  los ojos, paño lenci para el hocico y terciopelo para la pancita, cosiendo, cosiendo transformó su trabajo en un osito simpático y cariñoso.

Ese oso era espectacular, desde el lunes dieciocho de abril (su cumpleaños) Lucía dormía con su oso, comía con su oso, se lavaba la cara con su oso, salía a pasear con su oso.

Pero una tarde, cuando fue a buscarlo a su cama, a donde lo había dejado, el oso “no estaba”. Buscó en el dormitorio de Francisco, su hermano, en el de sus papás, en la cocina, en el baño, les preguntó hasta a la gallina de al lado, a sus amigos... y... nada, nadie sabía el paradero del travieso perdido.

En ese momento, se dio cuenta que su “espectacular" oso no tenía nombre y Lucía comenzó a llorar.

-mi ositoooooooo, quiero mi ositooooooo, mi osito perdido y sin nombre.

La abuela Tatita al escucharla, fue a consolarla:

- no te preocupes, lo vamos a encontrar, a ver... pensemos juntas ¿cuándo fue la última vez que lo viste?

-en el sillón.

-¿y quiénes estaban en la casa?

-Francisco, mamá y papá

-¿y nadie más?

-¡¡¡no, abue!!!

-¿estás segura? ¿no vino el sodero, el cartero o el basurero?

-¡¡¡no, abue!!!

La abuelita frunció el ceño, se cruzó de brazos, dio una vuelta por toda la casa, hasta que dijo:

-pidámosle a Francisco que nos ayude. Así ocurrió. El hermano de nuestra amiga se puso unos lentes, que por cierto le quedaban muy bien, lupa, un anotador, linterna en mano y dijo: "a buscar al bandido". A cada uno que encontraba, casi como un detective le preguntaba:

- usted ¿no ha visto un osito muy bonito?

- dígame, señora ¿no habrá metido en la olla en vez de las zanahorias un peluche de mi hermana?-

-¿señor vecino, vio un oso distraído?

La respuesta de todos los interrogados era "no" y Lucía lloraba y lloraba y la abuela la consolaba y consolaba.

¡Qué tarde tan trabajosa tuvieron! Caminaron, se agacharon, corrieron todos los muebles, hasta detrás de la heladera, adentro del placard, pero ni rastro del peludito. El gran investigador, se volvió a sus compañeras de búsqueda y dijo: "amigas, creo que hemos fracasado, el bandido desapareció”

- -¡¡¡ nooooooo, mi osito sin nombre, dónde estáááá!!!

- y ... ¿si ponemos un aviso en el diario?

- Francisco, no creo que sea conveniente - agregó la abuela

-y ¿ si damos parte a la policía?

- tampoco lo creo conveniente, concentrémonos

Los tres pensativos se sentaron en el jardín, cuando Tatita abrió los ojos y comenzó a reir

-¡ajá! Ahí me parece que está.

-¿dónde abue? Gritaba la nena contenta por lo que escuchaba

- está en la cucha de Blacky

- sí, es verdad!!!

Y salieron los tres corriendo en busca del oso perdido.

¡Qué emoción sintieron cuando comprobaron que la perra dormía abrazada al oso!

- viste, el oso se ve tan suave y querible que Blacky lo buscó para dormir.

Despacito, la chiquita tiró de la patita del oso y pudo sacarlo sin despertar a la perrita que dormía plácidamente echada al sol.

Lucía lo abrazó tan fuerte, tan fuerte que casi lo aplasta y le dijo al oído:

-mi oso querido, no quiero volver a perderte, sos muy importante para mí.

- ya que es tan importante deberías ponerle un nombre –dijo la abuela.

Francisco opinó: "Bandido sería el mejor"

- no detective, me ayudaste mucho, pero el nombre se lo elijo yo. Se va a llamar: "Capullito"

-¡es hermoso! - afirmó la abuela- pero a ese nombre le falta una parte

-¿cuál abue?

-“de amor”, tu oso es tan especial que se debería  llamar "capullito de amor”.

-¡¡¡sííí, me encantó!!!

Desde ese día Capullito de amor no se separó de su dueña, ni Lucía  de él, sólo por las siestas, cuando Blacky se lo pide prestado para dormir.



Reflexiones y actividades

  • ¿Es importante tener un nombre? ¿Por qué?

  • Hacemos una lista para colgar en la sala de las reflexiones de los chicos a la importancia de tener un nombre propio.

  • Escribimos nuestro nombre .

  • Buscamos en revistas palabras que comiencen con la letra inicial de nuestros nombres. Buscamos una rima con él.

  • ¿Cuándo cumplís años?

  • Anotamos el día en una hoja y dibujamos cómo nos gustaría festejarlo.

  • ¿Cuál es su muñeco preferido? ¿Por qué?

  • ¿Quién se lo regaló? Lo traemos al jardín

  • ¿Hace falta gastar dinero para tener un juguete?

  • ¿Los juguetes caros son los mejores?

  • Armar juguetes con material descartable.

  • Investigar a qué jugaban los abuelos.

  • Invitar a un abuelo a jugar a la sala.

  • Hacer una rayuela en el patio y jugar.

  • Jugar a rondas tradicionales .

  • Pedir a cada familia que cree un muñeco o juguete para exponer en la sala. Al finalizar la muestra, cada familia obsequiará el juego o juguete a su hijo/ a.

  • Invitar a un artesano que haga juguetes didácticos.

  • Realizar un cuestionario para la visita del artesano.

 


 


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